Tú me ves digna, fuerte, inabordable;
capaz de enfrentarme con la vida;
pelearle a mano limpia, al fin ganarle;
curarme sin gemidos las heridas;
y emprender otra lucha impostergable.
Crees que puedo conquistar el mundo,
que soporto con valor sus avatares,
que nada me llega muy profundo,
que el huracán no puede derrumbarme,
que sigo por que quiero, que no sufro.
Te has dejado engañar, tú como todos;
soy de miel y de cristal tras la muralla.
Derriba las defensas, halla el modo
de invadir la fortaleza y date maña
para llegar sorteando los escollos.
Y verás, no soy tan dura como crees,
me vencerás si dices que me amas.
Podría amarte y lo haría locamente,
descansar en ti si tú en mí descansas,
y adorarte si de verdad me quieres.
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